07 febrero 2006

Hablemos de Meirelles

The Constant Gardener

Hace unos días vimos El jardinero fiel (The Constant Gardener) He tardado en decidirme a verla porque tenía a su director, el brasileño Fernando de Meirelles, en el apartado de directores sobrevalorados tras su anterior trabajo, Ciudad de Dios (Cidade de Deus) Después de su última película mi estima hacia él ha crecido enormente. No sólo me gusta la elección del tema sino la manera en la que está rodada en su totalidad. En cuanto a lo primero, decir que, pese a que muchas veces parezco una defensora a ultranza del arte por el arte y soy capaz de tragarme complacida bellas sucesiones de fotogramas durante más de dos horas, también necesito de vez en cuando ciertas dosis de contenido que remuevan mi conciencia burguesa.

En cuanto al estilo, quizá debería haber titulado la entrada "Discutamos sobre Meirelles", ya que precisamente lo que voy a ensalzar es lo que muchos otros le arrojarían a la cara. Mastegas dice que sus películas le causan mareo por los continuos movimientos de cámara. A mí esta moda de subir al espectador en una noria tampoco me entusiasma pero si la tolero en von Trier por qué debo criticarla en otros.

Luego está el momento anuncio Calvin Klein que utiliza para mostrar el primer encuentro entre ambos protagonistas. Que parece un spot de colonia, pues sí pero no me chirría y logra crear sensación de intimidad, que en definitiva es lo que busca.

Resumiendo, me pareció ágil en su narración y mantuvo mi atención en todo momento. Vaya, me gustó y mucho.



6 Comentarios:

At 9:12 p. m., Anonymous mastegas dijo...

No es sólo que causen mareo, eso no me importa cuando veo que el vaivén está al servicio de la película. No es éste el caso.

Pero es que lo de Meirelles clama al cielo; con buenas historias que se cuentan solas (entran ganas de leer las novelas de le Carré y de Lins para ver cuánto ha sido capaz de estropearlas el director brasileño) creo que es difícil hacer malas películas, pero no mediocres. Y las de Meirelles, en varios tramos -en el mejor de los casos- lo son.

¿Por qué aplicar la misma técnica durante todo el metraje cuando el relato requiere varios "tempos"? ¿Por qué llenarlo todo de coloridas postales que nos alejan de la acción?

Hay que reconocer que cuando "El Jardinero Fiel" entra en su fase central, rápida narrativamente como ella sola -las pesquisas del protagonista, en constante movimiento alrededor del globo- la película resulta muy efectiva (y entretenida), pero poco más hay en el largometraje que no tenga su raíz en el guión. Y es que confundir la velocidad -nunca mejor dicho- con el tocino es como confundir el frenesí del momento con un estilo propio. Y ojo, que no digo que este director no llegue a hacer cosas buenas en el futuro, pero hoy por hoy su cine me parece humo.

La pena es no llegar a saber qué podría haber hecho McTiernan con esta historia.

 
At 9:29 p. m., Blogger raúl solera dijo...

Sin duda Mastegas, eres incorregible, McTiernan haciendo Ciudad de Dios, me está dando una urticaria de pensarlo.

Coincido con Imouto con respecto al Jardinero pero no sobre Ciudad que desde mi punto de vista también es genial.

 
At 2:26 a. m., Blogger Imouto dijo...

Querido mastegas vayamos por partes (sin acrimonia :-)

1) ¿Cuándo el vaivén está al servicio de una película? Ahora mismo sólo caigo en Titanic

2) ¿De verdad no existen cambios de ritmo en la película? y si éstos no son bruscos ¿por qué han de serlo? Porque narrar una película de esta forma se sale del manual de cine clásico. Aunque te doy la razón en cierta medida. Meirelles quiere, si no renovar los esquemas, al menos crear un estilo propio fuera de lo convencional. Por supuesto, para ello siempre hay un largo camino de ensayos y errores (hay quien es un genio y le sale a la primera pero estaremos de acuerdo en que es la excepción)y me alegro de que, en este sentido le dejes la puerta abierta en el futuro.

3) La velocidad y el tocino. Casi todos los problemas que apuntas los encontré en Ciudad de Dios y no tanto en esta película. Volvemos a lo de antes, la búsqueda de un estilo propio. No hace falta ser tan sumamente consecuente con los parámetros que uno se ha creado, a veces resulta impepinable saltarse las autoimposiciones por necesidades de guión. Y, en ésta, creo que se ha dado cuenta de ello y una muestra es la forma en la que trata de resolver situaciones como las de su primer encuentro íntimo ¿Cómo lo hace? No se me ocurre nada de mi cosecha pero utilizo un lenguaje asociado a la publicidad que cumple con lo que necesito y abre un paréntesis en mi frenético mundo.

4) Comparto la opinión de Raúl, qué pinta McTiernan, por gran director que sea, en todo esto.

Dicho todo esto, os agradezco enormente vuestra participación y que se introduzcan elementos de discusión. Aprovecho este momento para decir que mi blog está abierto a cualquier comentario de la índole que sea (salvo si versa de alargamiento de penes) y animo a aquellos que lo visitan con relativa asiduidad o, incluso, por primera vez a que participen. No me como a nadie y quedaré enormemente agradecida. Dicho lo cual, respeto todas las opciones.

 
At 5:08 p. m., Blogger kalucifer dijo...

Bueno, esta vez si puedo decir algo...
A mi me pareció que el Jardinero Fiel muestra una relación inverosímil entre dos personas desde el primer minuto.
¿Dos personas que se supone que comparten un montón de cosas y no se comunican un cagao?
¿Pero qué hacen esos dos juntos?
Yo soy he visto mucha telenovela y esta tipografía amorosa no se la traga nadie.
Y Cidade de Deus es un pedazo de flin funky funky. Es que no le encuentro un pero, además de que es real como la vida brasileña misma.
Un abrazo muy fuerte.

 
At 2:45 p. m., Blogger Imouto dijo...

¿Relación inverosímil? No me lo ha parecido aunque es cierto que al principio juega un poco al engaño.

 
At 3:35 p. m., Anonymous mastegas dijo...

1) Vaivén al servicio de la película: cualquiera con pátina de documental (me vienen a la cabeza tu "querida" Rosetta, Rompiendo las olas, Ocurrió cerca de su casa, Maridos y mujeres, Asesinos natos e incluso El proyecto de la bruja de blair), cualquiera que muestre un proceso de desestabilización interna de un personaje (Viaje alucinante al fondo de la mente, Carretera perdida, Miedo y asco en Las Vegas, Trainspotting) o del creador (algunos momentos de The baby of Mâcon, casi cualquier película de Gilliam, Asesinos natos... y casi me atrevería a decir que Moulin Rouge), o referencias a los dibujos animados (como pasa con Tex Avery y Arizona Baby y, obviamente, ¿Quién engañó a Roger Rabbit). Seguro que alguna se me escapa, pero creo que este punto está aclarado.

2) Que existan giros de guión no quiere decir que existan cambios de ritmo. Me explico: postal bonita, vaivén de cámara, secuencia con perspectiva inverosímil, diálogo con algo más de pausa, pausa entre diálogos con más inanes encuadres forzados, vaivén de cámara. Reinicia el bucle. Eso no es cambio de ritmo, por favor...

3) La velocidad y el tocino: estoy de acuerdo en que el muchacho hace lo que puede y lo que le va saliendo, y que algún día (que por ahora veo lejos) será capaz de definir una forma propia de hacer cine. Pero si de lo que se trata es de epatar, que deje de ser un vano reflejo de Fincher o de lo que comenzó siendo Danny Boyle -los primeros últimos modernos que me han venido a la cabeza, aunque se me van ocurriendo más- y haga algo propio porque si no acabará convirtiéndose -cuando sea completamente asimilado por las grandes productoras- en un nuevo Simon West o McG, por decir alguno.

4) McTiernan sólo pinta (en relación a El Jardinero Fiel, no a Ciudad de Dios, por supuesto) que, al menos para mí, es un referente en cómo dotar de vida -y vidilla- a historias como la que nos ocupa, dotadas de acción, doble juego y cierta dosis de intriga (véase lo que consigue con historias bastante más banales como Basic o la última versión de El secreto de Thomas Crown, que no son siquiera lo mejor de su filmografía). Aunque igual podría haber dicho Tony Scott o los mejores momentos de F. Gary Gray.

A Kalucifer: un encuentro y un desencuentro; pese a que discrepemos sobre el valor cinematográfico de Ciudad de Dios (reconozco que para algunos puede ser la pera limonera... pero no para mí), es verdad que la relación entre ellos dos resulta tan difícil de creer que casi afirmaría que no se la cree NADIE (me recuerda a lo hablado sobre Brokeback Mountain en esta misma bitácora: ¿qué pasa, que por un polvete con el que le obsequia Weisz a Fiennes ya hay amor? Vale que a lo mejor no sabemos que en realidad no sólo le dice: "Llévame a África" -teóricamente para profundizar en sus investigaciones- sino que añada en off, tan en off que ni aparezca, "... porque estoy preñada y eres un diplomático en ascenso"... pero eso no lo sabemos, sólo podemos imaginarlo).
Si te casas con una persona con la que no puede haber la más mínima confianza (e incluso puede existir un distanciamiento de postura vital), ¿se puede crear el vínculo que presenta la película?. Lo veo francamente difícil.

Lo más grave es que la película no me parece un bodrio, pero creo que ya ha quedado clara mi postura al respecto.

 

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